Lava tu cabello según sea necesario, evitando lavarlo en exceso para no eliminar los aceites naturales. Utiliza un champú y acondicionador adecuados para tu tipo de cabello.
Lava tu cabello con agua tibia en lugar de agua caliente para evitar resecarlo
Realiza cortes regulares para evitar puntas abiertas y mantener la salud general del cabello.
Protege tu cabello de la exposición al sol utilizando productos con filtro solar o cubriéndolo con un sombrero.
Mantén una dieta equilibrada con nutrientes que promuevan la salud del cabello.
Sécalo con cuidado utilizando una toalla suave para evitar dañar la cutícula. Evita frotar el cabello vigorosamente; en su lugar, presiona suavemente para absorber el exceso de agua.
Limita el uso de herramientas de calor como secadores, planchas y rizadores. Aplica un protector térmico cuando sea necesario.